La última ocurrencia de mi querida amiga Lola no tiene desperdicio. Ahora dice que por qué no inventan un teletransportador para moverse por Las Palmas. Pero no crean que lo dice de broma ¡eh! Ella está convencida de que el asunto es posible… Tanto Second Life la tiene transtornadita…
Fíjense ustedes que dice incluso que le va a mandar una carta a Román Rodríguez y a Jerónimo Saavedra contándoles el proyecto. ¡Qué lo tiene todo pensado!
“Mira –me dice-, es muy sencillo. Ahora que van a levantar todas las calles de la ciudad pa eso der saneamiento (tú sabes mejor que yo como va el asunto), gracias a la pasta de ZP, podrían aprovechar y crear conductos subterráneos que conecten, no digo yo todas las casas, pero bueno, al menos las calles”.
“Pero, Lola, cariño, eso se llama metro y ya está inventado”, le contesto yo.
“¡Qué no, mujer! Yo no digo eso. Escucha. La cosa sería crear como ascensores redonditos que fueran a toda ostia por los conductos. Con que quepan una o dos personas en cada, bastaría. Eso sí hay que poner miles y miles de ascensores de esos, pa que no se atasque la cosa. Entonces, tú ponte que sales de tu casa, allí en el Puerto, y en Tomás Miller mismo tienes tu cabinita pa’l teletransportador. Lo llamas y viene uno to rápido. Entras y, en un panel con un mapita de la ciudad, pinchas el sitio en el que quieres salir. Y fuiii. Te pones en el sitio en dos minutos”.
“Se te ha ido la pinza Lola. ¿No estarás viendo demasiados capítulos de Futurama?”.
“Qué poco moderna que eres, Vanessa”, me contesta la tía encima.
“Moderna no, Lola, es que eso es una locura. Es inviable. Costaría miles de millones de euros y no creo ni que exista técnica para conseguirlo”.
“Pues tú dirás lo que quieras –me contesta-, pero yo creo que Román y Momo estarían encantados. Matas dos pájaros de un tiro. O tres. Uno, se acabaron las deudas de Guaguas Municipales, que con lo que debe la empresa esa se pueden hacer cuatro teletransportadores de los míos. Dos, se acaba la polémica metro sí o metro no. Y tres, lo más importante, ¡no volveré a tirarme media hora esperando la 1 en la parada para luego tirarme una hora oliéndole el sobaco al de a’lao pa’ llegar de Mesa y López a la Fuente Luminosa!”.
“Pues mira, visto así. Todo es cuestión de proponerlo”, le contesto. Y no, no me he vuelto yo loca también. Es que ante tales argumentos, ¿para qué discutir? ¿No?
27 de febrero de 2009
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1 comentarios:
Dile a Lola, Vane, que lo mejor sigue siendo un metro...
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